Retención placentaria: entender y actuar

Después del nacimiento del bebé, todo parece finalmente calmarse. Sin embargo, hay una etapa muy discreta, a menudo poco explicada a los padres, que debe completarse para que el cuerpo de la madre realmente entre en modo de recuperación. Esta etapa es la salida de la placenta. Cuando no ocurre como se espera, hablamos de retención placentaria. Quizás hayas escuchado este término en el hospital o leído este diagnóstico en un informe, sin saber exactamente qué implica. ¿Es grave para la salud de la madre? ¿Qué sucede exactamente en el útero? ¿A qué hay que estar atento después de regresar a casa? La idea aquí es simple: ofrecer puntos de referencia claros para entender qué es la retención placentaria, cómo los equipos la detectan, qué tratamientos existen, qué complicaciones pueden surgir, pero también cómo se realiza el seguimiento y qué implica para futuros embarazos. En otras palabras, transformar un episodio médico a veces muy impresionante en algo más comprensible, para que cada padre pueda hacer preguntas informadas y tomar decisiones en colaboración con los profesionales de la salud.

Retención placentaria: definición y mecanismo general

Lo que significa retención placentaria

La retención placentaria se refiere a que la placenta no sale correctamente después del nacimiento del bebé. Normalmente, se desprende y se expulsa de forma espontánea en un plazo bastante corto. Se distinguen clásicamente dos situaciones principales:

  • Retención completa: La placenta permanece completamente en la cavidad del útero, no se expulsa cuando el tiempo habitual ha pasado.
  • Retención parcial: La mayor parte de la placenta ha sido expulsada, pero fragmentos placentarios o membranas permanecen adheridos a la pared interna del útero. A veces, nos damos cuenta de inmediato porque la placenta examinada parece incompleta. En otros casos, los signos aparecen más tarde, por ejemplo, ante sangrados inusuales.

El tiempo aceptado antes de hablar de retención placentaria depende de los protocolos del hospital. A menudo, más de 30 minutos sin expulsión de la placenta, el equipo habla de retención placentaria y considera una intervención. En contextos más fisiológicos o muy controlados médicamente, algunos profesionales esperan hasta 45 o incluso 60 minutos, siempre que el estado de la madre sea estable y el sangrado se mantenga limitado.

¿Por qué es tan importante este tiempo? Porque mientras queden tejidos placentarios adheridos, el útero se contrae menos, los vasos abiertos sangran más fácilmente y aumenta el riesgo de hemorragia postparto o infección.

Un poco de anatomía y fisiología

Para comprender lo que sucede durante una retención placentaria, es útil visualizar rápidamente el interior del útero durante el embarazo. El útero es un órgano muscular. La capa muscular principal, llamada miometrio, rodea la cavidad donde se desarrolla el bebé. En el interior, se encuentra el endometrio, una capa ricamente vascularizada que acoge la placenta. La placenta se ancla en esta mucosa como una especie de disco carnoso fijado a la pared. Durante la tercera etapa del trabajo de parto, es decir, el periodo que va desde el nacimiento del bebé hasta la salida de la placenta, se suceden varios fenómenos. Las contracciones postparto se vuelven muy fuertes, deforman la pared del útero y provocan gradualmente el desprendimiento de la placenta.

¿Cómo se manifiesta una retención placentaria?

Signos de alerta en las horas siguientes al nacimiento

En los minutos y horas posteriores al nacimiento, la vigilancia de la madre es muy estructurada. El equipo está atento a varios elementos que pueden indicar una retención placentaria:

  • La ausencia de expulsión de la placenta en el tiempo habitual.
  • Un sangrado importante que no se detiene a pesar de los masajes y medicamentos destinados a tonificar el útero.
  • Un útero blando, voluminoso o, por el contrario, particularmente tenso y doloroso a la palpación.
  • Signos de malestar general, como mareos, palidez pronunciada, pulso muy rápido, presión arterial que cae.

Estos signos no significan necesariamente que haya una retención placentaria, pero siempre justifican una verificación meticulosa de la expulsión de la placenta.

Complicaciones posibles de la retención placentaria

La complicación más temida de la retención placentaria es la hemorragia postparto. Cuando queda tejido placentario anclado en el útero, la contracción muscular es menos efectiva, los vasos permanecen abiertos y el sangrado puede ser considerable. Los estudios muestran que la retención placentaria aumenta significativamente el riesgo de perder más de 500, 1,000 o incluso 2,000 mililitros de sangre. Por esta razón, los equipos suelen intervenir rápidamente cuando la expulsión de la placenta presenta problemas.

Prevención de la retención placentaria

La prevención de la retención placentaria comienza desde el nacimiento del bebé, durante esos minutos a menudo poco visibles para los padres. Los equipos disponen de varios recursos:

  • Gestión activa de la tercera etapa, con administración temprana de oxitocina para favorecer la contracción del útero.
  • Inspección sistemática de la placenta y las membranas justo después de la expulsión para detectar cualquier anomalía.

Estas prácticas han permitido reducir considerablemente las hemorragias postparto en muchos países.

Seguimiento postparto tras una retención placentaria

Después de una retención placentaria, la vigilancia no se detiene una vez que se ha retirado la placenta. En el hospital, el equipo controla la tensión, el pulso, la temperatura, la cantidad y el aspecto de los sangrados, la dolor, la fatiga y el confort general. Dependiendo de la gravedad del episodio, se repiten análisis de sangre para monitorear la anemia, la coagulación y el estado general. Las consultas de control se programan, especialmente si se han necesitado transfusiones, cirugías o embolizaciones.

Una vez de regreso a casa, hay ciertas manifestaciones que deben llevar a consultar rápidamente, ya sea a la maternidad o a urgencias. Entre ellas, un sangrado que aumenta de repente, un sangrado rojo brillante que reaparece después de una clara disminución, fiebre, escalofríos, dolor abdominal intenso, o pérdida vaginal particularmente maloliente.

En caso de duda, siempre es mejor llamar a la maternidad para pedir un consejo en lugar de esperar. Y para los futuros embarazos, es muy común tener mil preguntas después de un episodio de retención placentaria. Un encuentro de evaluación con el obstetra o la partera de referencia es especialmente útil para explicar con palabras simples lo que sucedió y definir un plan de seguimiento para un futuro proyecto de embarazo.

Recuerda que es normal sentirse abrumada o confundida después de una experiencia así. Te animo a que busques apoyo y hagas todas las preguntas que necesites. ¡Estás haciendo un gran trabajo como madre!

🌙✨ Gracias por acompañarnos hasta el final. En Night Sky Baby, trabajamos con amor para ayudarte a crear un ambiente de descanso perfecto para tu bebé. Nuestras melodías están diseñadas con cariño para calmar, relajar y acompañar dulcemente los sueños de los más pequeños (¡y también de los papás y mamás!).

💙 Visítanos aquí:
https://www.youtube.com/@NightSkyBaby

💝 ¡Suscríbete AQUI 👶 💤!